martes, 6 de enero de 2009

Carta a su Padre - Franz Kafka

Querido padre:

"Me preguntaste una vez por qué afirmaba yo que te tengo miedo.

Como de costumbre, no supe qué contestar, en parte, justamente por el

miedo que te tengo, y en parte porque en los fundamentos de ese miedo

entran demasiados detalles como para que pueda mantenerlos reunidos

en el curso de una conversación. Y, aunque intente ahora contestarte

por escrito, mi respuesta será, no obstante, muy incomprensible, porque

también al escribir el miedo y sus consecuencias me inhiben ante

ti, y porque la magnitud del tema excede mi memoria y mi entendimiento."


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Carta a su Padre - Franz Kafka

lunes, 5 de enero de 2009

El Decamerón - Giovanni Bocaccio

" Y estando las cosas de los longobardos prósperas y en paz, por la virtud y el juicio de este rey Agilulfo, ocurrió que un palafrenero de la reina, hombre de vilísima condición por su nacimiento pero, por otras cosas mucho mejor de lo que correspondía a tan vil oficio, y tan alto y hermoso como el rey, se enamoró desmedidamente de la reina. Y como su bajo estado no le impedía conocer la inconveniencia de esta amor, a nadie lo declaraba, como sabio ni aún a ella se atrevía a descubrirlo con los ojos. Y aunque vivía sin ninguna esperanza de agradarle nunca, se gloriaba consigo mismo de haber puesto sus pensamientos en tan alta parte; y como ardía todo en amoroso fuego, hacía más diligentemente que ninguno de sus compañeros todas las cosas que podían agradar a la reina. Por lo cual, sucedía que, cuando la reina quería cabalgar, montaba con más gusto el palafrén cuidado por éste que por ningún otro; cuando eso ocurría, éste lo reputaba grandísimo favor y no se apartaba del estribo, teniéndose por feliz si podía tocarle las ropas. "

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domingo, 4 de enero de 2009

Parque Jurásico - Michael Crichton



Uno de los directores se inclinó hacia delante y dijo:


—Doctor Dodgson, ¿y con eso, qué?


—No es un zoológico común y corriente —dijo Dodgson—. Este zoológico es único en


todo el mundo. Parece ser que «InGen» hizo algo bastante extraordinario: se las


arreglaron para clonar animales extintos del pasado.


—¿Qué animales?


—Animales que salen de huevos y necesitan mucho lugar en un zoológico.


—¿Qué animales?


—Dinosaurios. Están haciendo clones de dinosaurios.


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Parque Jurásico - Michael Crichton

viernes, 2 de enero de 2009

Romeo y Julieta - William Shakespeare

ROMEO

¡Habla! -¡Oh! ¡Prosigue hablando, ángel resplandeciente! Pues al

alzar, para verte, la mirada, tan radiosa me apareces, como un

celeste y alado mensajero a la atónita vista de los mortales, que, con

ojos elevados al Cielo, se inclinan hacia atrás para contemplarme,

cuando a trechos franquea el curso de las perezosas nubes y boga

en el seno del ambiente.


JULIETA


¡Oh, Romeo, Romeo! ¿Por qué eres Romeo? Renuncia a tu padre,

abjura tu nombre; o, si no quieres esto, jura solamente amarme y ceso

de ser una Capuleto.


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Romeo y Julieta - William Shakespeare

jueves, 1 de enero de 2009

Antes del edén - Arthur C. Clarke


Me parece –dijo Jerry Garfield parando los motores – que éste es el final de la línea.


Con un leve suspiro, la eyección del chorro cesó gradualmente. Privado de su colchón de aire, el vehículo explorador Pecio Vagabundo se posó sobre las retorcidas rocas de la Meseta Hesperiana.


Delante no había camino alguno; ni con sus eyectores a chorro ni con su tractor podía el S-5 –para dar al Pecio su nombre oficial – escalar la escarpadura que tenía enfrente. El Polo Sur de Venus estaba sólo a treinta millas, pero igual podría haber estado en otro planeta. No quedaba otra solución que volver atrás y desandar el camino de cuatrocientas millas hecho a través de aquel paisaje de pesadilla.


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Antes del edén - Arthur C. Clarke

Siddharta - Hermann Hesse


Siddharta, el agraciado hijo del brahmán, el joven halcón, creció junto a su amigo Govinda al lado de la sombra de la casa, con el sol de la orilla del río, junto a las barcas, en lo umbrío del bosque de sauces y de higueras. EI sol bronceaba sus hombros brillantes al borde del río, en el baño, en las abluciones sagradas, en los sacrificios religiosos.

La sombra se adentraba por sus negros ojos en el boscaje de mangos, en los juegos de los niños, en el canto de su madre, en los sacrificios religiosos, en las enseñanzas de su padre y sus maestros, en la conversación de los sabios. Ya hacía mucho tiempo que Siddharta participaba en las conferencias de los sabios. Con Govinda se entrenaba en las lides de Ja palabra, en el arte de la contemplación, de saber ensimismarse. Ya podía pronunciar quedamente el Om la palabra por excelencia. Había conseguido decirlo en silencio, aspirando hacia adentro; aprendió a enunciarlo calladamente, aspirando hacia afuera, concentrando su alma y con la frente envuelta en el brillo de la inteligencia. Ya sabía entender el interior de su atman indestructible en el mundo material.


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Siddharta - Hermann Hesse

miércoles, 31 de diciembre de 2008

El libro de las emociones - Laura Esquivel



«Mucha gente piensa que lo único que vale es la ciencia, pero ¿y las emociones?

¿Qué pasa cuando estamos contentos? Lo que yo creo es que de lo único que puedo estar segura es de si estoy triste o alegre. La ciencia cambia... la tierra era plana y luego resulta que es redonda... la ciencia cambia, la política cambia, se descubre que muchas ideas son erróneas, ¿qué te queda?

Las emociones: una emoción puede cambiar la forma en que percibes el mundo. Y además, cuando estás deprimido se te encoge el corazón, no late la sangre igual. Cuando uno está enamorado el sistema inmunológico mejora, hay luz en los ojos.

Hay una forma de reaccionar del cuerpo sana y otra enferma, es muy complejo. ¿Cómo nos influye la alegría y la tristeza? Yo pienso que hay una literatura que te sana y otra que te enferma...»